Meditaciones: XI Quejas y Cansancio
No es una sensación agradable cuando el cansancio arropa mi mente. Empieza a distorsionar mis pensamientos haciendo que la ansiedad se extienda por toda mi piel. Llevo varios buenos años enfrentando cada parte de mi ser, porque al fin decidí dejar de correr, como si ahora pudiera ver a los miedos cara a cara, verlos con unas terribles ganas de golpearlos. Cuando el cansancio gana, empiezo a dudar de todo. Mi mente entra en un estado de insoportable perfección, empiezo a cuestionar cosas que he dicho o he hecho, suben los niveles de la moralidad y evalúo qué cosas puedo o no decir. Es un sufrimiento que me traslada a distintas áreas, arrastrándome hacia el futuro o arrojándome al pasado, como si pudiera cambiar algo que dije o decir lo que no. No me agrada el cansancio, puesto que decidí que la calma es mi hogar. Soy humano y se hace difícil controlar ciertos impulsos biológicos de un hombre cansado que a veces puede llegar a sentirse derrotado. Y me pregunt...