Noviembre.
Después de un octubre tan fugaz, he decidido sentar cabeza por un rato, tras ocho días de noviembre. Hay muchas preguntas, como siempre. Es bastante tarde, debo decir. No escribo en mis mejores sentidos, pero quiero escribir, y cuando el deber llama, hay que atender. Soy un escritor, y hay cosas que no deberían detenerme. Esto también pasa por un filtro que yo mismo me impongo: no todo lo que escribo y quiero escribir debe ser mostrado. Selecciono cierta música para escribir. Me coloco mis audífonos cableados para escuchar la música mejor. Ya cerré los ojos varias veces y medí mi pesadez con la noche, con las ganas. Debo confesar que he bostezado varias veces, pero la honestidad de mis sentimientos me sigue empujando a escribir. Espero que después de leer todo esto que he escrito y escribiré, me agrade, para publicarlo y así no haber perdido este tiempo aquí. No hay una idea ingeniosa para este escrito. Realmente hay algunos pensamientos atorados por el octubre tan rápido que pasó y po...