Camino Real
Cuatro Torres que Nunca Guardaron Silencio A la distancia siento cómo mi cuarto está vacío, el mismo donde dormí por más de 20 años. Hoy en día la memoria está alterada, pero con claridad puedo recordar las paredes azules, los estantes no terminados y el guardarropas blanco. La reja de la casa se pintó mínimo unas cinco veces, las paredes de ella también. El piso se cambió, así como la barra de la cocina y la cerámica de la misma. Caminar hasta la torre D siempre fue el paseo más largo y corto de mis días allá, subir los dos pisos, corriendo o con desgana para abrir la puerta que conduce por el pasillo infinito que da vista a la gran ventana. En la cancha de fútbol marqué los mismos goles que pelé me tiré más de 500 veces desde la regadera a la piscina y recorrí el sótano a oscuras más de 1000. Todo esto abarca Camino Real, así como también las historias de muchos que ya ni recuerdo. Camino Real fue el epicentro de mi vida por años, fue la casa de los pecad...