Crónica
Es la crónica de la ansiedad: así podría llamar a estos días. No me soporto, y creo que este hecho es lo mejor que puedo decir para comenzar este escrito que no sé a dónde me va a llevar. Y es que, como muchas veces, mi cabeza va a mil por hora. No para y no se calla. Escupe y escupe escenarios: puede que algunos tengan lógica y otros no. Al final, ninguno está ocurriendo. Puede que mi mente sea amante del ¿Y si pasa esto? . Esa pregunta la enamora y ella, sin pensarlo mucho, se lanza del precipicio. Yo soy el que sufre, porque se me asigna la tarea de traerla de vuelta a la tierra. De explicarle que es recomendable permanecer en el presente: uno donde podemos decidir, uno donde podemos llevar la vida día tras día. Y ahora que menciono la palabra decidir , recuerdo que hoy desperté pensando en que debemos afrontar las decisiones tomadas, pese a sus consecuencias. Suena obvio, como cualquier buen consejo. Pero de la palabra a la práctica hay un largo puente de guerra. En estos mom...