No Más Miedos
Intento caminar sin los miedos,
y con esto quiero decir:
que no quiero traicionarme más,
y es que uno no puede pasar la vida
pensando qué decir
ni cómo decirlo;
no se deben ocultar verdades por vergüenza.
¿Cómo voy a abrir mi corazón
si pienso que tengo que seguir un manual de instrucciones
y no mi instinto?
Es entendible, porque pertenecer al sistema es esto;
pensar las cosas por el miedo al no,
o peor aún;
porque el dolor ahora es lo común.
Ante todo debo pelear y ganar,
porque las historias que no han pasado
deben escribirse,
y las que no pasarán
también.
Ese es el deber del escritor,
más importante aún,
es el deber del soñador.
¿Por qué no escribir sobre mi Medianoche en París?
o mejor, mi medianoche en Buenos Aires,
y así salir a tomar tragos con Borges y Cortázar,
fumo unos cuantos cigarrillos con Sábato,
podría también dedicarle mil poemas a la querida Pizarnik
intentando así llenar su poesía de vida.
Hablo de tener el valor
de escribirle nuevamente al amor,
así sea soñado.
Escribirle a unas nuevas manos
a una nueva piel,
escribirle a la elegida
al verdadero universo
que sería la diosa real.
Es tiempo de que los alrededores desaparezcan
para poder brillar sin miedo alguno
para que los pensamientos pasen de ser obstrucciones mentales
a ser simple y pura libertad.
Aquí vamos,
que las letras vuelvan como un rayo
que rompe cualquier árbol a su paso.
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