Velas
En una fría noche
llena de té y nieve
me encontré con la idea
de que somos como una vela.
Podemos arder y derretirnos como una.
Podemos ser luz de guía
o una simple compañía.
El tiempo nos consume así como cada gota de cera que cae.
Somos como una vela
porque también estamos envueltos en fe
y
oramos.
El fuego siempre está allí y si no,
está esperando a ser encendido.
Así podemos mostrar nuestros colores,
velas amarillas, verdes o azules,
somos velas con muchos colores
todas ardiendo a nuestra manera.
Aunque pareciera que andamos por allí desgastándonos,
no peleamos ni con la luz del día
ni con la suave noche
y es que en cualquier momento podemos seguir brillando.
En una noche gélida,
descubrí que somos como las velas…
Y ves que las velas apagan a veces sus llamas sin avisar
sin emitir ningún ruido
sin dejar ningún mensaje,
dejando así entrever un hasta luego
para que en el mañana,
la enciendan nuevamente.
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