El Último Tango

 No es comparable con aquel horroroso 2014, cuando, pese a ser doce años más joven, pensé que iba a perder el corazón. Tampoco es como en 2006 o 2010, mucho menos como en 2018.

Lo que hoy siento es una melancolía absurda, llena de mucha ironía.

Solo el Barcelona podía vencerte, aunque esta vez tuviera que vestirse de España. Una España que siempre me ha gustado precisamente por esa relación contigo, Messi.

No duele que se haya ido otra final, tampoco los comentarios absurdos que vienen desde el odio y la ignorancia. Duele saber que probablemente ya no estarás más. Y es justo, porque, después de tantas alegrías, te mereces el descanso.

Será extraño ver a la Albiceleste con un diez que no seas tú, igual que ha sido extraño ver a otros llevando la diez del Barcelona.

Cambiaste el significado del fútbol para mí; creo que para todos. No hay persona alguna que no piense que eres el mejor, porque aquellos que intentan desacreditar todo lo que has hecho, en el fondo, también lo saben. Y sé que esto no importa. Lo importante es que te vas satisfecho: lo diste todo, lo ganaste todo.

Este baile ha sido hermoso. Nadie esperaba que, con 39 años, volvieras a marcar tanto la diferencia. 

Y aunque esto pareciera una historia repetida, no lo es, porque Messi, sólo hay uno.

Gracias, capitán.





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