Lunes. Desde otros ojos.

 Merodeando en el bosque, asustando a todos los insectos. También se pueden encontrar otros como yo, pero estos perdidos, sin casa. Tal vez, ellos sí comen insectos y no los usan como yo (para jugar). La vida es extraña, no la entiendo, y es que siempre estoy en mi casa y pocas veces salgo, no me dejan. Pienso que lo mejor es estar allí, y lo es, tengo todo. Pero mi instinto a veces me obliga a salir, como hoy lo hice. Sé que varios en la casa deben estar preocupados o molestos, pero este tiempo que estoy viviendo ahora lo necesito. 

Necesito correr y mirar al cielo, necesito intentar trepar un árbol y observar una ardilla. Los alrededores son muy curiosos, me intriga cómo las horas pasan tan rápido, cómo la luz va y viene. He hecho esto varias veces (escapar de casa) y he visto los cambios tan raros que suceden en el día. El mas cruel, es el que está por suceder. Y es que huelo como la tierra al recibir agua bota un olor suave y que me gusta. Este momento lo odio, y es porque veo lo débil que soy. Me queda poco tiempo en el bosque, debo intentar encontrar a mis amigos o enemigos. Tengo que soltar toda esta tensión antes de que empiece a mojarse todo.

Ya sentí el primer picotazo. No puedo evitar desesperarme y creo que voy a reventar otra vez.

Sí. Ya suenan las hojas, qué horror. 

Empieza a llover. 

Es hora de volver y decir llorando: perdón. 











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