La Musa

 ¿Y si la musa es la vida?

y yo sólo he estado blasfemando ante ella

distraído del baile de los árboles en octubre

cuando los vientos soplan con fuerza para así quitar sus ropas.


He convertido a humanos en dioses que terminan cayendo

perdiendo la vista del mundo entero.

Como si Roma, Grecia o París no fueran un milagro,

o las playas y montañas del norte del sur no fueran pedazos del paraíso.


En la duda me encuentro,

la pregunta se tornó innecesaria.

Y es que la poesía nace en el momento que se grita gol

o cuando se paraliza el mundo en medio de una canción

y tú rodeado de desconocidos sólo puedes acompañar aquella voz 

que abraza a miles de personas. 


¿Habré ofendido a algún poeta?

No lo creo,

pero no haber comprendido que la vida es una de las musas

puede que sí sea una ofensa.


Observo al cielo en una noche silenciosa

Como una vela me consumo.


Los años se derritieron,

y con esa tinta escribo estos versos.

Qué prepotentes a veces somos. 


La vida

y el mundo

son musas.


Musas que nunca caerán. 


Gabo.
Sebastian Clark.
Berenice.













Comentarios

Más Leídos

Diálogos con Dios, this world is crazy

Di con el virus.

Hoy decidí extrañar.

POEMA XIV.

Recordando al viejo Charles

El hombre que mató a los altos.

Yo vi los 12 trabajos de Hércules.