Meditaciones: Escrito Sin Título
“I have sought happiness through many ages and not found it…” —Virginia Woolf.
Con esta frase abro este escrito que tiene varios días sin querer escribirse. El motivo es sencillo: no he querido escribir sobre nada ni nadie, y es que a veces es fácil no querer hacer nada. Cuando uno navega tanto en el mar profundo de la mente, se puede topar con tormentas que te llevan a ver esas islas remotas que podríamos llamar memorias olvidadas, un conjunto de islas que están lejos del mapa y no se visitan porque tal vez son asuntos pendientes que quieres que sigan pendientes.
Han sido días duros en el mar, y no ha estado lloviendo ningún día; de hecho, podría decirles que la primavera ha sido noble: días frescos, el polen parece ser que quiso marcharse rápido, las mañanas frías con un grandioso sol, y yo, sin embargo, anclado en estas islas que no quería visitar.
Estos días he visto varias frases de Virginia Woolf, también me he acordado bastante de Charles Bukowski, y hoy una canción de Liam Gallagher me animó a soltar estas palabras que tal vez buscan completar el alivio.
Lo bueno de pasear por estas islas es también detallar el trabajo que se ha hecho a través de los años. Aunque pareciera que el fantasma de la culpa no quiere marcharse y el de la crítica tampoco, hay un trabajo que marca un gran recorrido, logrado por las ganas, la alegría y el deseo del mañana, porque, aunque uno se distraiga, los sueños siguen allí esperando a ser cumplidos.
El hombre es un ser interesante. Se bromea actualmente sobre esta capacidad absurda de nadar entre la mierda e igual sonreír al final del día, y esa cualidad es algo que tal vez debería llenarnos de orgullo porque es lo que nos salva cuando visitamos sitios no deseados. Al final, las cosas son como son y ya está. ¿Qué nos queda después de las quejas? Nada realmente, solo la absurdez de resolver lo que haya que resolver. Y eso es lo que he hecho estos días: he indagado en mí para resolver las incomodidades que me traen los meses que se tornan oscuros. Por eso me acuerdo de Charles, porque el tipo fue dejado, pero era un aventurero, y sus poemas tal vez son la calma después de la tormenta. Te invitan a disfrutar todo, hasta las desgracias; entonces te animas a hacer algo, a moverte, y eso me parece grandioso. Hay veces que desearía ser un poco más imprudente como él, también que no me importaran tanto las cosas.
Hago un listado de las cosas buenas que tengo y me pasan para así animarme, también una lista de las cosas que me gustaría hacer. Por lo menos lo hago en mi mente, mientras escucho jazz y añoro el cigarro de siempre. También pienso en que sería bueno enamorarme otra vez, soltar algunos miedos y esperar que con el camino que estoy haciendo se resuelvan algunas cosas de los asuntos pendientes que tengo.
Enamorarse otra vez… Sí, tal vez.
“I wanted the whole world or nothing.” —Charles Bukowski.
Comentarios
Publicar un comentario